Carlos - 16 de Agosto de 2631
Hoy hemos realizado una incursión en un antiguo estadio de fútbol de aquí de Madrid, buscábamos al cabecilla del comando vampirico de Madrid, un ser sanguinario al que alguno del escuadrón tiene un especial ‘aprecio’.
Antes de contaros mi 'fabuloso' día os presentare un poco a mis compañeros de escuadrón.
Formo parte del Escuadrón B87, desde el principio, con lo que mi afinidad con el resto de compañeros es total… Luisma es uno de los más veteranos del equipo, algunos dicen que esta un poco tocado… muchas veces le he escuchado recitar un poema de esos antiguos, cada uno se refugia en lo que puede. Es un tío legal al que respeto mucho, pero hay que decir que tiene ataques de esquizofrenia muy violentos, con los que hay que tener mucho cuidado. El benjamín del equipo es también el más experto en las técnicas de combate, Miguel ha vivido desde muy pequeño con la guerra como compañera de juegos, y gracias a su hermano mayor ha podido desarrollar sus grandes habilidades para el combate. También es un poco iluso, es el único de nosotros que tiene esperanzas de que todo esto acabe algún día.
Javier, el hermano mayor de Miguel, es el líder del equipo, es un tío con una gran inteligencia innata, a la que se le suma un sofisticado software de IA (Inteligencia Artificial). Perdió parte de su cráneo en una lucha contra el líder del comando al que salimos a buscar, simplemente este quería su cabeza y se llevo un trozo. Este trozo fue sustituido por un novísimo sistema de actualización motora, con lo que pudo recuperar sus facultades motoras e incrementar su inteligencia.
Alberto y Sergio, uña y carne, un brutal equipo, entre los dos tiene el record, al menos de Madrid, de haber matado mas vampiros en estos años, creo que un total de 50. Les tengo mucho aprecio a ambos, pero no me gustan sus métodos, demasiado sádicos, quizás sea por el pasado sangriento que arrastran ambos…
Hubo otro compañero entre nosotros, Rubén. Fue asesinado hace 3 o 4 años de la manera más tonta, mientras meaba. Un vampiro novato le siguió y acabo con el cuando estaba vaciando la vejiga… ja ja ja ja ja que manera mas tonta de morir.
Volvamos a lo importante, el estadio de fútbol situado en el antiguo Paseo de la Castellana. Todo estaba destrozado, pero a la vez había algo hermoso en el, aunque por si solo no se tenía en pie, la naturaleza había ejercido de sujeción colocando unas lindas enredaderas en torno a la estructura de la construcción. Los pasillos aun tenían restos del últimos partido de fútbol que se jugo en el, había banderas del equipo local, los resguardos de las entradas, camisetas, gorras por el suelo… y restos de cadáveres. Muertos por todos los sitios, huesos esparcidos por las tiendas, manchas de sangre por las paredes, insectos por todos los rincones posibles del pasillo… un hedor tan repugnante que hacia que las cloacas donde vivíamos fuesen palacetes. A medida que avanzábamos entre los cadáveres las ganas de vomitar aumentaban de mala manera, hasta que no pude reprimirlo y lo eche todo… la poca comida que tenia dentro mas sangre ennegrecida… dios, casi me desmayo, que asco. Javi vino a ayudarme mientras el resto montaba guardia, menuda bronca me hecho, decía que montaba mucho escándalo, capullo insensible… aunque en parte le entiendo, para el era muy importante acabar con el maldito Sergei, el vampiro que le arranco parte de su cabeza… je je je je, como suena eso.
Una vez terminado de vomitar, y de soportar la bronca, reanudamos la marcha hacia nuestro objetivo. Según inteligencia el ataúd donde dormía Sergei estaba enterrado en alguna parte del terreno de juego, supusimos que no seria difícil de encontrar… joder, donde este removido el terreno… BINGO!!! Así que avanzamos por los pasillos en fila india con total confianza, Javier delante, la pareja infernal, así es como llamo yo a Alberto y a Sergio, pisándole los talones, Luisma y yo detrás, y cerrando la retaguardia Miguel.
El fue el primero en detectar que nos seguía alguien, a nuestro oídos llegaban unos leves ecos de pisadas así que buscamos refugio en unas tiendas situadas a la derecha del pasillo y nos agazapamos dispuestos a saltar encima de nuestro perseguidor… por un momento pensé en un vampiro, pero a las 4 de la tarde es imposible que un bicho nocturno ande merodeando por el exterior, pero como el pasillo estaba casi oscuro cualquier cosa era de esperar... todo menos el enorme león europeo que aprecio por el fondo del pasillo, dos metros de animal sediento de sangre fresca... podemos luchar, e incluso resistir, hasta con dos vampiros, pero un león europeo es mucho para nosotros, sus dientes son mas largos que mis propios dedos... uy solo de recordarlo se me ponen los pelos de punta...
Dos metros de furia animal recubierta por pelo marrón, puro instinto de caza acompañado por 4 ágiles patas, unos dientes más largos que mis propios dedos y un olfato de la ostia. Estábamos perdidos, el león nos había olido desde la otra punta del estadio, incluso antes de entrar en el, yo estaba cagadito de miedo, y una pregunta me vino a la mente, que cojones hacia un león europeo aquí, desde que tengo uso de memoria nunca se han visto leones europeos en España, pero este era la mar de real, menudo momento para ver uno. El león se planto justo delante de nuestro escondite, como decidiendo quien iba a ser su primer plato, justo cuando ya lo tenía todo pensado se escucharon dos voces a mi derecha, y los dos locos de mis compañeros, el equipo infernal saltaron encima del león, el cual se quedo flipando al igual que nosotros. Alberto, con mucha habilidad por su parte, clavo un cuchillo largo en la garganta del león justo cuando este hincaba los dientes en el brazo de Sergio, lo cual no pareció importarle mucho a este ultimo, ya que estiro su sable y, como si de mantequilla se tratase corto las patas traseras del enorme animal. Adiós león, en mi vida vi la atrocidad que ocurrió después, con el león a nuestra merced Luisma salto de su escondite y empezó a atizarle en la mandíbula con su porra metálica hasta arrancársela de cuajo, dios mió esto era mas sádico que una cena de vampiros, volvía a tener nauseas, pero logre no vomitar. A continuación ocurrió algo que ni yo mismo me creo ahora que lo recuerdo en frió... salte del escondite y empecé a asestarle sablazos al jodido león por todo el cuerpo… era como… si no fuese yo… algo me estaba pasando... ... ... ... ... ... ji ji ji ji ji ji ... ... ...
... ... ... ... ... ... .. .. .. .. ....... ..... ............. ja ja ja ja ja ja ..... ....... ....... ja ja ja ja ja ja ja
ji ji ji ji… me encantaba sentir la puta sangre del león recorriendo mis manos, cayendo por mis ojos… ja ja ja ja a tomar por culo león ji ji ji ji ji ji… tengo su oreja debajo de mi almohada… creo que me volví loco... como ahora ja ja ja ja ja jaj a jaj ... ... ... ... ... ji ji ji ji ji ji ji ji ji ji ji
Antes de contaros mi 'fabuloso' día os presentare un poco a mis compañeros de escuadrón.
Formo parte del Escuadrón B87, desde el principio, con lo que mi afinidad con el resto de compañeros es total… Luisma es uno de los más veteranos del equipo, algunos dicen que esta un poco tocado… muchas veces le he escuchado recitar un poema de esos antiguos, cada uno se refugia en lo que puede. Es un tío legal al que respeto mucho, pero hay que decir que tiene ataques de esquizofrenia muy violentos, con los que hay que tener mucho cuidado. El benjamín del equipo es también el más experto en las técnicas de combate, Miguel ha vivido desde muy pequeño con la guerra como compañera de juegos, y gracias a su hermano mayor ha podido desarrollar sus grandes habilidades para el combate. También es un poco iluso, es el único de nosotros que tiene esperanzas de que todo esto acabe algún día.
Javier, el hermano mayor de Miguel, es el líder del equipo, es un tío con una gran inteligencia innata, a la que se le suma un sofisticado software de IA (Inteligencia Artificial). Perdió parte de su cráneo en una lucha contra el líder del comando al que salimos a buscar, simplemente este quería su cabeza y se llevo un trozo. Este trozo fue sustituido por un novísimo sistema de actualización motora, con lo que pudo recuperar sus facultades motoras e incrementar su inteligencia.
Alberto y Sergio, uña y carne, un brutal equipo, entre los dos tiene el record, al menos de Madrid, de haber matado mas vampiros en estos años, creo que un total de 50. Les tengo mucho aprecio a ambos, pero no me gustan sus métodos, demasiado sádicos, quizás sea por el pasado sangriento que arrastran ambos…
Hubo otro compañero entre nosotros, Rubén. Fue asesinado hace 3 o 4 años de la manera más tonta, mientras meaba. Un vampiro novato le siguió y acabo con el cuando estaba vaciando la vejiga… ja ja ja ja ja que manera mas tonta de morir.
Volvamos a lo importante, el estadio de fútbol situado en el antiguo Paseo de la Castellana. Todo estaba destrozado, pero a la vez había algo hermoso en el, aunque por si solo no se tenía en pie, la naturaleza había ejercido de sujeción colocando unas lindas enredaderas en torno a la estructura de la construcción. Los pasillos aun tenían restos del últimos partido de fútbol que se jugo en el, había banderas del equipo local, los resguardos de las entradas, camisetas, gorras por el suelo… y restos de cadáveres. Muertos por todos los sitios, huesos esparcidos por las tiendas, manchas de sangre por las paredes, insectos por todos los rincones posibles del pasillo… un hedor tan repugnante que hacia que las cloacas donde vivíamos fuesen palacetes. A medida que avanzábamos entre los cadáveres las ganas de vomitar aumentaban de mala manera, hasta que no pude reprimirlo y lo eche todo… la poca comida que tenia dentro mas sangre ennegrecida… dios, casi me desmayo, que asco. Javi vino a ayudarme mientras el resto montaba guardia, menuda bronca me hecho, decía que montaba mucho escándalo, capullo insensible… aunque en parte le entiendo, para el era muy importante acabar con el maldito Sergei, el vampiro que le arranco parte de su cabeza… je je je je, como suena eso.
Una vez terminado de vomitar, y de soportar la bronca, reanudamos la marcha hacia nuestro objetivo. Según inteligencia el ataúd donde dormía Sergei estaba enterrado en alguna parte del terreno de juego, supusimos que no seria difícil de encontrar… joder, donde este removido el terreno… BINGO!!! Así que avanzamos por los pasillos en fila india con total confianza, Javier delante, la pareja infernal, así es como llamo yo a Alberto y a Sergio, pisándole los talones, Luisma y yo detrás, y cerrando la retaguardia Miguel.
El fue el primero en detectar que nos seguía alguien, a nuestro oídos llegaban unos leves ecos de pisadas así que buscamos refugio en unas tiendas situadas a la derecha del pasillo y nos agazapamos dispuestos a saltar encima de nuestro perseguidor… por un momento pensé en un vampiro, pero a las 4 de la tarde es imposible que un bicho nocturno ande merodeando por el exterior, pero como el pasillo estaba casi oscuro cualquier cosa era de esperar... todo menos el enorme león europeo que aprecio por el fondo del pasillo, dos metros de animal sediento de sangre fresca... podemos luchar, e incluso resistir, hasta con dos vampiros, pero un león europeo es mucho para nosotros, sus dientes son mas largos que mis propios dedos... uy solo de recordarlo se me ponen los pelos de punta...
Dos metros de furia animal recubierta por pelo marrón, puro instinto de caza acompañado por 4 ágiles patas, unos dientes más largos que mis propios dedos y un olfato de la ostia. Estábamos perdidos, el león nos había olido desde la otra punta del estadio, incluso antes de entrar en el, yo estaba cagadito de miedo, y una pregunta me vino a la mente, que cojones hacia un león europeo aquí, desde que tengo uso de memoria nunca se han visto leones europeos en España, pero este era la mar de real, menudo momento para ver uno. El león se planto justo delante de nuestro escondite, como decidiendo quien iba a ser su primer plato, justo cuando ya lo tenía todo pensado se escucharon dos voces a mi derecha, y los dos locos de mis compañeros, el equipo infernal saltaron encima del león, el cual se quedo flipando al igual que nosotros. Alberto, con mucha habilidad por su parte, clavo un cuchillo largo en la garganta del león justo cuando este hincaba los dientes en el brazo de Sergio, lo cual no pareció importarle mucho a este ultimo, ya que estiro su sable y, como si de mantequilla se tratase corto las patas traseras del enorme animal. Adiós león, en mi vida vi la atrocidad que ocurrió después, con el león a nuestra merced Luisma salto de su escondite y empezó a atizarle en la mandíbula con su porra metálica hasta arrancársela de cuajo, dios mió esto era mas sádico que una cena de vampiros, volvía a tener nauseas, pero logre no vomitar. A continuación ocurrió algo que ni yo mismo me creo ahora que lo recuerdo en frió... salte del escondite y empecé a asestarle sablazos al jodido león por todo el cuerpo… era como… si no fuese yo… algo me estaba pasando... ... ... ... ... ... ji ji ji ji ji ji ... ... ...
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